El reloj de oro

Relatos

Andaba tropezándose con sus propios pies. La angustia le impedía pensar con claridad. Estaba seguro de que el tiempo corría en su contra. ¡Vaya si corría en su contra!… Comprobó la hora: las diez y veinticinco de la noche.

Sin dejar de caminar, observó su muñeca, en donde llevaba la única riqueza que le quedaba: un reloj de oro. Solía decir que era su amuleto de la suerte, a pesar de la presión de su mujer para que lo vendiera. “Sergio, el dinero nos hace mucha más falta que un reloj de la suerte”, le decía con desdén. Pero no le hizo caso y en aquellos instantes, con el viento raspándole la piel de la cara, deseó que su amuleto le devolviera al pasado.