Cielo de fuego

Opinión

El mirador gozaba de vida.

Algunas parejas se arrimaban unos a otros para respetar la distancia recomendada entre ellos y el siguiente grupo. Ninguna pandemia arruinaría aquel atardecer. Las mascarillas cubrían algunos besos, pero los ojos estaban completamente abiertos para empaparse con las vistas.

Del cielo brotaba una bola de fuego que poco a poco se despedía detrás de una montaña. Ese fuego rojizo y anaranjado abrazaba el cielo, extendiéndose a su alrededor y transformándose en rosa. Un rosa tímido que pintaba el horizonte, las nubes y la estela de un avión que navegaba en busca de un destino.