El reloj de oro

Relatos

Andaba tropezándose con sus propios pies. La angustia le impedía pensar con claridad. Estaba seguro de que el tiempo corría en su contra. ¡Vaya si corría en su contra!… Comprobó la hora: las diez y veinticinco de la noche.

Sin dejar de caminar, observó su muñeca, en donde llevaba la única riqueza que le quedaba: un reloj de oro. Solía decir que era su amuleto de la suerte, a pesar de la presión de su mujer para que lo vendiera. “Sergio, el dinero nos hace mucha más falta que un reloj de la suerte”, le decía con desdén. Pero no le hizo caso y en aquellos instantes, con el viento raspándole la piel de la cara, deseó que su amuleto le devolviera al pasado.

Entre el cielo y la tierra

Relatos

Se sentó en el borde del pretil y balanceó las piernas. Le gustaba aquella sensación de libertad. Una ráfaga de aire frío le golpeó la cara: era una perfecta noche de invierno.

En cualquier otro lugar se rascaría la cabeza pensando qué diría al volver, cómo disculparse… pero allí no podía permitirse pensar; solo necesitaba unos segundos para recomponerse.

-¡Alejandro!- una chica corrió hacia él.

Cuando llegó, resopló y se apoyó en sus piernas, hasta que recuperó el aliento. Tenía los ojos hinchados.

– Pero, ¿qué estás haciendo aquí? –le preguntó asustado mientras se ponía en pie-. Vuelve a casa.