Geometrías

Relatos

Cuadrado, círculo y triángulo. Esas son las tres primeras formas geométricas que aprendemos cuando somos niños. Luego vendrán los hexágonos, pentágonos, rombos y romboides, todos delimitados y fáciles de dibujar. La cosa empieza a complicarse algo más con los poliedros, ya estamos hablando de figuras 3D. Es más difícil controlar todos sus lados. En fin, como la vida misma.

Creo que el bien y el mal está diferenciado y que la línea que los separa es muy delgada, pero sólida. Sin embargo, creo en la comprensión, en la empatía y en que cada persona tiene unas circunstancias, una historia y una razón para ver, sentir y hacer lo que hace. Creo en los matices y en los grises y en que deberíamos abrir nuestra mente teniendo unos valores firmes para que no nos tambaleemos cuando tratemos de entender a todo el mundo. Creo que a veces yo también puedo ser insegura y me cueste en lo personal tomar decisiones acertadas, sobre todo cuando afectan las realidades de muchas personas, ¿y si lo bueno para mí hace daño a otra persona? ¿qué es lo correcto? en muchas ocasiones no lo sé, o sí, pero quizás no sepa verlo.

Te escucho

Opinión

Quiero decirte que te estoy escuchando. A ti y a él y a ella y a ellos y a ellas. Creo que hay cientos de cuestiones inexistentes para la sociedad. Problemas invisibilizados o dados por sentado sin necesidad de razonamiento o investigación, como si así se evitaran el embolado de profundizar en algo incómodo.

Por si te hace falta

Música en relatos, Opinión

No hay nada peor que el arrepentimiento. El sentimiento de que podrías haber hecho algo más, o haberlo hecho diferente, o directamente no haber hecho algo. Es como un dolor agudo acentuado en el pecho, como un constante recuerdo de que has estropeado algo que no debería estarlo y el culpable de eso, eres tú. O quizás no del todo, quizás hayas de ser objetivo y reconocer que parte de la culpa también la tuvieron las circunstancias.

Dos días de vida

Opinión

Ella lucía como la mujer más hermosa del mundo. Incluso con esos pequeños tubos que le ayudaban a respirar. Incluso con el vestido blanco improvisado de última hora, incluso sin poder sostenerse en pie, se mantenía firme en la silla. Y Dios… esa sonrisa… por esa sonrisa habría dado la vida misma…