Vivir con mayúsculas

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Estaba bailando, riéndome, bebiendo, fumando, divirtiéndome. Era el piso de Pol, el de la moto roja. Llevaba intentando hacer una fiesta desde el principio de curso y por fin había conseguido la casa sola. ¿Sabéis? No es que yo tenga una mala vida, en fin, tengo una familia, estoy estudiando en una universidad lo que me gusta y mis amigos son increíbles. Pero llevo un tiempo agobiada. Es normal dadas las circunstancias, ¿no? Se suponía que este curso era para vivirlo al máximo, para salir hasta el amanecer y perder la cuenta de cuantos ron-colas he tomado o a cuantas personas he conocido. Día tras otro. Noche tras otra. Aunque a ver, tampoco me he privado de eso, pero sí ha sido distinto. O no… quizás no. He salido, he conocido a gente nueva, he besado a algunos chicos que me gustaban. Me lo he pasado de puta madre. A pesar de todo. Porque vivir, solo se vive una vez. Porque el primer año de universidad solo es uno. Porque todos vamos a morir tarde o temprano y no quiero gastar ni un segundo de mi vida encerrada. ¿Tú me entiendes? ¿Verdad? ¿Crees que he hecho mal? He estado solo con gente que conocía de algo, con los de mi curso ¿sabes? Quizás algunos amigos de más, pero son de fiar. Quizás ellos a su vez hayan estado con otros amigos y así sucesivamente… pero eso da igual. Incluso si lo cojo, ¿cuál es el problema? La carga vírica es menor, ¿no? Incluso si lo tengo, vivo con jóvenes. La probabilidad de que tengamos algo y de que nos afecte gravemente es ínfima. Y mientras salía del piso con Pol y le besaba para despedirme antes de subirme la mascarilla, le acaricié la cara, deseando volver a verle el lunes. Me reí algo borracha, me choqué contra la puerta y la abrí con ambas manos. Algunos amigos me acompañaban aporreando los bancos, semáforos y pivotes como si fueran tambores. Éramos una banda sonora. La banda sonora de la vida. La banda sonora que gritaba que no queríamos solo existir, queríamos Vivir con mayúsculas… Lo que jamás imaginé, es que mientras nosotros nos sentíamos más vivos que nunca, acabábamos de sentenciar a muerte a 3 personas.