Corre

Opinión, Relatos

Una explosión y la humareda de polvo que empezó a teñir el aire de gris ceniza consiguió acallar unos instantes a decenas de transeúntes en Puerto Banús cuyos ojos despreocupados empezaron a presentar signos de duda ante la confirmación de sus peores sospechas.

Miré a mi madre, como el acto reflejo de un crío cuando está asustado; como si hubiera dejado que mi instinto tomara el control de aquellos instantes.