El calor de la nieve

Música en relatos, Relatos

Dio una palmada, desprendiéndose de los copos que se habían incrustado en sus guantes. Acto seguido, sopló en sus manos consiguiendo que el calor de su garganta se transformara en vaho que acariciaba sus mejillas y su nariz, completamente roja. Mientras lo hacía, no pudo aguantarse una risa de emoción.

Esmeralda, mejor conocida como Esme, Esmi o Fósforos, pues se había ganado la fama de incendiar cualquier discusión que existiera, llevaba esperando ese momento un año. Dio unos pasos y cerró los ojos, encantada por el sonido de sus botas, disfrutando del crepitar de la nieve.

Los caecis de Platón

Relatos

—Te lo advertimos, Juan -dijo Hugo con voz triste.

Juan entornó los ojos, tratando de discernir la expresión de su amigo.

—Ahora estás medio ciego.

—No lo entendéis. Encontré una llave que me liberó de las cadenas que nos aferran los tobillos y conseguí salir de esta cueva. Y, aunque no me creáis, insisto: ¡fuera hay un mundo maravilloso!

—¿Cuántas veces vamos a tener que repetírtelo, Juan? Estamos bien así. Esta cueva es nuestro hogar. Aquí los «superiores» nos proporcionan lo que necesitamos para vivir.