Hablar callando

Opinión

Se llamaba Rob. Todo en él hablaba de su incomodidad y deseo de salir de aquí. Escondía las manos en los bolsillos de unos vaqueros holgados que acompañaba con una camiseta blanca que le quedaba grande. Su rostro mostraba una monótona inexpresividad que contrastaba con sus ojos, negros como pozos y más grandes de lo habitual debido a unas anchas ojeras.

No hablaba mucho. Tampoco nadie se molestó en hablar con él porque era tartamudo.