Cielo de fuego

Opinión

El mirador gozaba de vida.

Algunas parejas se arrimaban unos a otros para respetar la distancia recomendada entre ellos y el siguiente grupo. Ninguna pandemia arruinaría aquel atardecer. Las mascarillas cubrían algunos besos, pero los ojos estaban completamente abiertos para empaparse con las vistas.

Del cielo brotaba una bola de fuego que poco a poco se despedía detrás de una montaña. Ese fuego rojizo y anaranjado abrazaba el cielo, extendiéndose a su alrededor y transformándose en rosa. Un rosa tímido que pintaba el horizonte, las nubes y la estela de un avión que navegaba en busca de un destino.

Nuestra historia

Opinión

El 2020…

No creo que los libros de historia, los informes o los estudios puedan explicar a las futuras generaciones todo lo acontecido en el 2020. No cabe en mi cabeza como tantas vidas de personas cercanas y lejanas se han convertido en una cifra dentro de la Historia universal de la humanidad. Una cifra odiosa, espantosa, en continuo crecimiento, como un agujero negro que se traga todo lo que toca. Y lo peor es que al final de todo, se resumirá con una frase: “El 2020 marcó un antes y un después…”. Una frase que esconde muertes, luchas, milagros, familias…

El calor de la nieve

Música en relatos, Relatos

Dio una palmada, desprendiéndose de los copos que se habían incrustado en sus guantes. Acto seguido, sopló en sus manos consiguiendo que el calor de su garganta se transformara en vaho que acariciaba sus mejillas y su nariz, completamente roja. Mientras lo hacía, no pudo aguantarse una risa de emoción.

Esmeralda, mejor conocida como Esme, Esmi o Fósforos, pues se había ganado la fama de incendiar cualquier discusión que existiera, llevaba esperando ese momento un año. Dio unos pasos y cerró los ojos, encantada por el sonido de sus botas, disfrutando del crepitar de la nieve.

Te escucho

Opinión

Quiero decirte que te estoy escuchando. A ti y a él y a ella y a ellos y a ellas. Creo que hay cientos de cuestiones inexistentes para la sociedad. Problemas invisibilizados o dados por sentado sin necesidad de razonamiento o investigación, como si así se evitaran el embolado de profundizar en algo incómodo.

Vulnerables

Opinión

A veces nos da por creer que somos invencibles. Lo único que nos importa es el qué dirán, el tener más amigos, el tener más cosas. Y estamos acechados por una sombra de juicios contra uno y los demás que nos convierte en seres más desconfiados, menos humanos. Es decir, tenemos preocupaciones habituales. Hasta que ocurre algo fuera de lo habitual. Una enfermedad, una crisis, ganar la lotería…

Esta vez, vino en una forma extraña, casi como sacada de un libro de ciencia ficción: una pandemia global. Llego a leer estas líneas hace unos meses y no sería consciente de lo surrealista que suena. Sin embargo, más de un mes después del confinamiento, el virus está tan extendido que es casi imposible que no te toque de cerca a alguien y eso, como todo, lo convierte en más real. Porque aquí se haya la otra característica excepcional: esta vez, nos afecta a todos los humanos. Ha tenido que ser un virus es el que nos una a cada uno de nosotros, sin importar el país, lengua, color de piel, etnia, sexo, ideología, etc. por mucho que algunos se empeñen en dividir.

4B

Sin categoría

Se me había olvidado lo mucho que echaba de menos escribir en este blog. Supongo que a veces es necesario tomarse un tiempo ¿no? para redescubrirse, para descansar, para seguir mejorando antes de volver a la rutina.

A pesar de que me ha llevado un cuatrimestre entero, por primera vez en mucho tiempo podría asegurar que no ha sido en vano. He estado cuatro meses en Nueva York, en la universidad con la que llevo soñando desde que empecé a estudiar. Pero, a pesar de que podría escribir decenas de relatos con todos los lugares, las historias y las personas que he ido encontrando en el camino, si voy a escribir sobre Nueva York, antes querría hacerlo del 4B.

A primera vista parece más bien poca cosa. Después del pasillo con luces amarillentas, el crujir de la madera del suelo y alguna telaraña en el techo, unas escaleras estrechas alfombradas como un motel de carretera te dan la bienvenida a la puerta puerta del 4B. Tras poner el código y empujar (la puerta se atranca un poco al principio), encuentras a tu izquierda con una cocina pequeña que da al baño, y un pasillo estrecho que a su vez lleva a las habitaciones y el salón.