4B

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Se me había olvidado lo mucho que echaba de menos escribir en este blog. Supongo que a veces es necesario tomarse un tiempo ¿no? para redescubrirse, para descansar, para seguir mejorando antes de volver a la rutina.

A pesar de que me ha llevado un cuatrimestre entero, por primera vez en mucho tiempo podría asegurar que no ha sido en vano. He estado cuatro meses en Nueva York, en la universidad con la que llevo soñando desde que empecé a estudiar. Pero, a pesar de que podría escribir decenas de relatos con todos los lugares, las historias y las personas que he ido encontrando en el camino, si voy a escribir sobre Nueva York, antes querría hacerlo del 4B.

A primera vista parece más bien poca cosa. Después del pasillo con luces amarillentas, el crujir de la madera del suelo y alguna telaraña en el techo, unas escaleras estrechas alfombradas como un motel de carretera te dan la bienvenida a la puerta puerta del 4B. Tras poner el código y empujar (la puerta se atranca un poco al principio), encuentras a tu izquierda con una cocina pequeña que da al baño, y un pasillo estrecho que a su vez lleva a las habitaciones y el salón.

Cambios

Música en relatos, Opinión

Odio el conformismo. Tengo la certeza de que es una de las cosas que más temo. Nunca cambiar. No moverme. Parecer que estoy estancada en un mismo lugar, como si muriera antes de tiempo.

Por si te hace falta

Música en relatos, Opinión

No hay nada peor que el arrepentimiento. El sentimiento de que podrías haber hecho algo más, o haberlo hecho diferente, o directamente no haber hecho algo. Es como un dolor agudo acentuado en el pecho, como un constante recuerdo de que has estropeado algo que no debería estarlo y el culpable de eso, eres tú. O quizás no del todo, quizás hayas de ser objetivo y reconocer que parte de la culpa también la tuvieron las circunstancias.