Realidad en porcentajes

Música en relatos, Opinión

Sí, lo reconozco, me gusta visualizar las cosas a futuro en porcentajes. Por ejemplo: ‘eso que te digo, estoy 80% segura de que pasará, ya lo verás’. Como si dando un número hiciera un resultado más preciso, como si le diera más credibilidad a lo que digo; sin embargo, son solo eso, porcentajes. Además, soy más de letras.

¿Dudas?

Música en relatos, Opinión

Es curioso como entre las letras está inscrito un pasado, un presente y un futuro. Un pasado para estas palabras, ya que cuando las leas, formarán parte del pasado que ahora es mi presente. Y un futuro, porque para mí, en el momento en el que las leas, será mi futuro y al mismo tiempo tu presente.

Se abrió el telón

Música en relatos, Relatos

Shakespeare dijo una vez:

“El tiempo es muy lento para los que esperan,
muy rápido para los que temen,
muy largo para los que sufren,
muy corto para los que gozan.
Pero, para quienes aman,
el tiempo es eternidad.”                      

Batallas internas

Música en relatos, Opinión

¿Sabéis de esos días en los que haces o te pasan tantas cosas que te da un poco de miedo lo que se aproxime? Algo así como ‘joder, con la racha que llevo a saber lo que ocurre mañana’ pero en el buen sentido… aunque quizás lo que de miedo sea que esa sensación de adrenalina, de estar en continuo movimiento, desaparezca, dejándonos vacíos y envueltos en completa monotonía rutinaria.

No lo sé. Ha habido un poco de todo. Y de fijo me quedo con aquellos momentos felices, locos, extraordinarios y casi rozando lo raro que no hacen más que sonsacarme una profunda y sincera risa. Porque si de algo me he dado cuenta esta semana, es que la vida está para disfrutarla al máximo, porque es más corta de lo que parece, porque cada etapa que vamos cumpliendo es una etapa más para rellenar de nuevas experiencias, retos, personas, sentimientos e incluso responsabilidades que de no aprovecharlas en su momento, nos las podemos perder por completo. Y estoy aprendiendo tanto…

Hablando de etapas y edades, cumplió años una buena amiga; una de estas personas que agradeces que Dios, el destino o lo que sea, haya puesto en tu camino; de esas que sin quererlo, te enseñan lecciones de vida; de esas que, medio locas y medio cuerdas, saben cuando hay que bajarte de las nubes para enfrentarte a la realidad, pero que al mismo tiempo te animan a que consigas tus propias metas y sueños.

Hablo de mi amiga, porque si algo he aprendido de ella en el poco- y aun así fructífero- tiempo, es a luchar. Luchar contra tus fantasmas; en las dificultades, sean cuales sean, más o menos importantes; levantándote en la caídas, con heridas a medio curar; esbozando sonrisas, ya sean verdaderas o no; en perseguir la insaciable tarea de descubrirte a ti mismo y no tener miedo de qué es lo que te vas a encontrar, porque todos tenemos luces y sombras.

Y es que al final, con nuestras sombras, las personas nos podemos equivocar. Pero todos merecemos una segunda oportunidad, todos estamos en continua lucha con nuestros demonios y jamás sabremos qué está pasando en el campo de batalla de otra persona… así que, simplemente, sé amable. Siempre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El hombre del silencio

Arte en relatos

Había que reconocerlo, el hombre tenía buen porte. Era alto, pero no demasiado, con dos ojos redondos, marrones y francos que enmarcaban su rostro alargado y una barba bien perfilada acompañada por un bigote definido y recién cortado.

-Disculpe, ¿le importaría concederme el siguiente baile?- la mujer tenía mejillas sonrosadas y cabello fino y rubio que andaba recogido en un moño aparatoso típico de las cortes españolas del siglo XVI. El misterioso hombre inclinó la cabeza en una respetuosa reverencia aceptando la invitación.

Desde los ojos de un mirlo

Relatos

Era extraño. No solía encontrarme dos veces a los mismos humanos. Pero ellas tres eran una excepción.

La de la derecha resultaba algo delgaducha, con una risa aguda y unos ojos capaces de penetrar el alma; la de la izquierda tenía una bonita sonrisa. Parecía algo quisquillosa, pero manejaba cualquier situación, sin duda. La otra, Tamara… Creo que ella me mira.

– ¡Laura! -se abalanzó sobre su amiga.

Esa era. La que gritaba. Tenía que permanecer escondido, no quería que me viese espiándolas otra vez.