Mi reflejo

Opinión

¿Quién soy? Probablemente sea una de las grandes preguntas. No podemos definir la complejidad de una persona con una palabra. No soy Marta, aunque responda al nombre. Tendría que añadir algo más. Algunos adjetivos acompañados de imágenes y sonidos y olores y movimientos y recuerdos y emociones. Cuando era pequeña solía mirarme la palma de la mano, esperando que las líneas que la cruzan me adivinaran algo. Acariciaba un lunar pequeño que pintaba el centro de esta y pensaba –algo egocéntrica– que eso me hacía especial. Todos tenemos un lunar, una arruga, una cicatriz que nos hace sentir de manera parecida. Sin embargo, tampoco nos define del todo.

Cielo de fuego

Opinión

El mirador gozaba de vida.

Algunas parejas se arrimaban unos a otros para respetar la distancia recomendada entre ellos y el siguiente grupo. Ninguna pandemia arruinaría aquel atardecer. Las mascarillas cubrían algunos besos, pero los ojos estaban completamente abiertos para empaparse con las vistas.

Del cielo brotaba una bola de fuego que poco a poco se despedía detrás de una montaña. Ese fuego rojizo y anaranjado abrazaba el cielo, extendiéndose a su alrededor y transformándose en rosa. Un rosa tímido que pintaba el horizonte, las nubes y la estela de un avión que navegaba en busca de un destino.

Nuestra historia

Opinión

El 2020…

No creo que los libros de historia, los informes o los estudios puedan explicar a las futuras generaciones todo lo acontecido en el 2020. No cabe en mi cabeza como tantas vidas de personas cercanas y lejanas se han convertido en una cifra dentro de la Historia universal de la humanidad. Una cifra odiosa, espantosa, en continuo crecimiento, como un agujero negro que se traga todo lo que toca. Y lo peor es que al final de todo, se resumirá con una frase: “El 2020 marcó un antes y un después…”. Una frase que esconde muertes, luchas, milagros, familias…

Vivir con mayúsculas

Música en relatos, Opinión, Relatos

Estaba bailando, riéndome, bebiendo, fumando, divirtiéndome. Era el piso de Pol, el de la moto roja. Llevaba intentando hacer una fiesta desde el principio de curso y por fin había conseguido la casa sola. ¿Sabéis? No es que yo tenga una mala vida, en fin, tengo una familia, estoy estudiando en una universidad lo que me gusta y mis amigos son increíbles. Pero llevo un tiempo agobiada. Es normal dadas las circunstancias, ¿no? Se suponía que este curso era para vivirlo al máximo, para salir hasta el amanecer y perder la cuenta de cuantos ron-colas he tomado o a cuantas personas he conocido. Día tras otro. Noche tras otra. Aunque a ver, tampoco me he privado de eso, pero sí ha sido distinto. O no… quizás no. He salido, he conocido a gente nueva, he besado a algunos chicos que me gustaban. Me lo he pasado de puta madre. A pesar de todo. Porque vivir, solo se vive una vez. Porque el primer año de universidad solo es uno. Porque todos vamos a morir tarde o temprano y no quiero gastar ni un segundo de mi vida encerrada. ¿Tú me entiendes? ¿Verdad? ¿Crees que he hecho mal? He estado solo con gente que conocía de algo, con los de mi curso ¿sabes? Quizás algunos amigos de más, pero son de fiar. Quizás ellos a su vez hayan estado con otros amigos y así sucesivamente… pero eso da igual. Incluso si lo cojo, ¿cuál es el problema? La carga vírica es menor, ¿no? Incluso si lo tengo, vivo con jóvenes. La probabilidad de que tengamos algo y de que nos afecte gravemente es ínfima. Y mientras salía del piso con Pol y le besaba para despedirme antes de subirme la mascarilla, le acaricié la cara, deseando volver a verle el lunes. Me reí algo borracha, me choqué contra la puerta y la abrí con ambas manos. Algunos amigos me acompañaban aporreando los bancos, semáforos y pivotes como si fueran tambores. Éramos una banda sonora. La banda sonora de la vida. La banda sonora que gritaba que no queríamos solo existir, queríamos Vivir con mayúsculas… Lo que jamás imaginé, es que mientras nosotros nos sentíamos más vivos que nunca, acabábamos de sentenciar a muerte a 3 personas.

Te escucho

Opinión

Quiero decirte que te estoy escuchando. A ti y a él y a ella y a ellos y a ellas. Creo que hay cientos de cuestiones inexistentes para la sociedad. Problemas invisibilizados o dados por sentado sin necesidad de razonamiento o investigación, como si así se evitaran el embolado de profundizar en algo incómodo.

Vulnerables

Opinión

A veces nos da por creer que somos invencibles. Lo único que nos importa es el qué dirán, el tener más amigos, el tener más cosas. Y estamos acechados por una sombra de juicios contra uno y los demás que nos convierte en seres más desconfiados, menos humanos. Es decir, tenemos preocupaciones habituales. Hasta que ocurre algo fuera de lo habitual. Una enfermedad, una crisis, ganar la lotería…

Esta vez, vino en una forma extraña, casi como sacada de un libro de ciencia ficción: una pandemia global. Llego a leer estas líneas hace unos meses y no sería consciente de lo surrealista que suena. Sin embargo, más de un mes después del confinamiento, el virus está tan extendido que es casi imposible que no te toque de cerca a alguien y eso, como todo, lo convierte en más real. Porque aquí se haya la otra característica excepcional: esta vez, nos afecta a todos los humanos. Ha tenido que ser un virus es el que nos una a cada uno de nosotros, sin importar el país, lengua, color de piel, etnia, sexo, ideología, etc. por mucho que algunos se empeñen en dividir.