Al atardecer

Opinión

Las luces del atardecer del último día de verano iluminan todo dotando al mundo de nuevos colores. Los últimos rayos de sol se expanden por el cielo, y cientos de gamas de tonos rosas, morados, azules y anaranjados arropan el horizonte.

Parece un sueño. Como este verano. Como todo el año. Un sueño con luz y oscuridad, semanas estériles e instantes valiosos, casi eternos. Un sueño en el que a veces desearías instalarte a vivir para siempre, mientras que otras tienes que pellizcarte para recordar que todo es real.

Al fin y al cabo, no tenemos la opción de elegir las circunstancias que nos rodean, las situaciones que afrontamos, buenas o malas, pero sí que podemos elegir cómo vamos a reaccionar ante ellas. Hay miles de posibilidades, miles de caminos, todos ellos construidos piedra a piedra, paso a paso, minuto a minuto.

¿Quién quieres ser en esta historia? Quizás todo dependa de esa pregunta. Quizás estas luces, con la brisa cálida acariciándonos, quieran decirnos algo. El verano acaba, no todo dura para siempre y a veces lo único que tenemos es un momento. La cuestión es, qué vamos a hacer con ese momento.

Pensemos en todos ellos y construyamos la persona que deseamos ser. Y ahora, con la luna asomándose entre las montañas, solo nos queda seguir avanzando hacia la bienvenida de un nuevo curso. Aunque sea a un mundo de incertidumbres, un mundo en constante cambio. Hagamos una promesa, la de disfrutar mientras podamos de todo lo que nos haga felices sin condiciones, y aceptar los reveses de la vida, es imposible escapar de ellos, pero necesarios para darnos cuenta de todo lo que somos capaces de superar, o de afrontar, o de sobrevivir, o de ser… lo que sea.

Granada se va oscureciendo y poco a poco, con el nacimiento de nuevas luces, más pequeñas, más brillantes, mi mente se llena de imágenes. El océano baña casi todos los recuerdos, empezando por un cortijo con amigos disfrutando como críos, reflejando los palacios de la Alhambra, topándose con calas a las que se acceden por precipicios, borrando el sudor por mascarillas nuevas, mascarillas olvidadas, mascarillas rotas, etc. Cayendo por una cascada de una ruta en Dúrcal, goteando la fuente de Marbella, con la familia, chapoteando al ritmo de la música y las risas, surcando los platos de cientos de chiringuitos, agitando nuevos proyectos, vertiéndose en conversaciones salvaguardadas por la noche, deslizándose por labios sedientos, y desembocando, cómo no, en una playa. No, en muchas playas.

Sonrío mientras se me van cerrando los ojos.

Mañana seguiré escribiendo.

6 comentarios en “Al atardecer

  1. Hola Marta. Gracias a tu following he conocido tu blog y me ha parecido precioso, diáfano y muy interesante. Además tu manera de escribir es elegante, me gusta. Te sigo encantado y con más tiempo leeré tus entradas. Un fuerte abrazo desde la provincia de Cádiz.

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