Grises incomprendidos

Opinión

En un momento donde en las redes sociales destacan por sus opiniones polarizadas y sus críticas mordaces contra aquellos que no piensen como la mayoría, me gustaría darle voz a los grises.

El lenguaje es variado, casi tanto como las etiquetas. A mí nunca me han gustado, nunca he sido suficientemente nada (o suficientemente algo) y aquellos que intentan encasillarme en una postura acaban encontrándose con los que lo hacen desde la postura contraria. Me costó tiempo asimilar que soy irremediablemente gris.

Escribo que me costó tiempo porque no es habitual encontrar muchos grises hoy en día. Predominan los azules, rojos, verdes o naranjas. Los blancos y negros. Gobiernan el mundo digital y gritan desde sus cuentas haciéndonos sentir pequeños e incomprendidos. Suelo ser bastante precavida con lo que digo de manera online porque soy consciente de que es algo imborrable. Y, desgraciadamente, existen varios problemas con esto. En primer lugar, muchos no entienden que las personas evolucionamos y que si en el año 2010 pensaba una cosa a día de hoy puedo perfectamente haber cambiado de opinión. En segundo lugar, mis tan adoradas etiquetas.

Que no tienes por qué dejar de ser de izquierdas y reconocer alto y claro que no te gusta el gobierno de Pedro Sánchez. Que esta afirmación no significa que yo lo crea, o que sea de izquierdas o que no me guste Sánchez. O sí. No lo sabes. Y eso es lo que me parece apasionante de las redes. Un mundo creado por y para nosotros capaz de reunir en espacios virtuales a billones de personas, de ideas, de historias, donde todos somos desconocidos. Un espacio capaz de albergar desde las más profundas reflexiones, hasta para expresar lo poco que te gusta la piña en la pizza. Donde todos podemos comentar, opinar, argumentar, expandir conocimientos…

Por eso me revienta tanto que el discurso social se lo lleven los colores fuertes y se pierdan los grises. Y ser gris no significa estar al margen, es casi lo contrario, es tener una opinión que no se identifica con colores, que puede coincidir en algo con verdes y morados, que trata de entender y comprender a todos sin ser parte de ninguno. Pero existe una espiral del silencio que nos cohíbe por el miedo a ser arrastrados hacia la polarización. Sin embargo, es por eso mismo que considero que ahora, más que nunca, tenemos que alzar la voz. Hoy, más que nunca, encerrados en nuestras casas, necesitamos hace un acoplo de valor para ponerle freno al oscuro futuro de las redes si no queremos que los mismos hablen por todos. Porque si todos los grises dejáramos de escondernos, fomentaríamos otro tipo de discurso más abierto, más libre.

Entiendo que cueste. Porque en cierto sentido significa ir en contra de la marea. Tocar temas sensibles, incluso posicionarte en ciertos temas, sabiendo que lloverán críticas y que te vestirán de prejuicios. Soy la primera a la que le incomoda. E imagino que un buen ejercicio antes de lanzarte a la boca de los leones es empezar poco a poco. A ver qué pasa.

Así que allá va:

No me gusta la pizza con piña.

6 comentarios en “Grises incomprendidos

  1. Me encanta este texto, Marta. Das visibilidad a la amalgama de grises que se mantienen neutros en un mundo de extremismo colorido. La libertad no es agarrarse a una ideología como el único salvavidas del barco, más bien es saber discernir entre lo que va contigo y lo que no, sin importar lo que piense el resto. Gracias por escribir tan bonito ❤️
    A mí tampoco me gusta la pizza con piña, por cierto.

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    1. Jajajaja viva la pizza sin piña. Muchas gracias estrellita, coincido contigo. La libertad nos permite poder elegir concienzudamente aquello que vaya con nosotros, sin el miedo a acabar en los extremos o encasillado.
      ¡Un abrazo! ☺️

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  2. Jajaja Me gusta el texto. Pero me has dejado roto… Ahora me has convertido en un extremista… La piña en las pizzas es de terrorismo. Jajajaja

    Ser libre, independiente significa exponerte a recibir de todas partes pero pienso que eso sólo sucede cuando ejerces derecho a la libertad de expresión y además la libertad de pensamiento.

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    1. ¡Muchas gracias! Ya decía yo que eso de la pizza con piña no traería nada bueno… jajaja
      La libertad de pensamiento, desgraciadamente, viene con precio… totalmente de acuerdo 😊

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