Vulnerables

Opinión

A veces nos da por creer que somos invencibles. Lo único que nos importa es el qué dirán, el tener más amigos, el tener más cosas. Y estamos acechados por una sombra de juicios contra uno y los demás que nos convierte en seres más desconfiados, menos humanos. Es decir, tenemos preocupaciones habituales. Hasta que ocurre algo fuera de lo habitual. Una enfermedad, una crisis, ganar la lotería…

Esta vez, vino en una forma extraña, casi como sacada de un libro de ciencia ficción: una pandemia global. Llego a leer estas líneas hace unos meses y no sería consciente de lo surrealista que suena. Sin embargo, más de un mes después del confinamiento, el virus está tan extendido que es casi imposible que no te toque de cerca a alguien y eso, como todo, lo convierte en más real. Porque aquí se haya la otra característica excepcional: esta vez, nos afecta a todos los humanos. Ha tenido que ser un virus es el que nos una a cada uno de nosotros, sin importar el país, lengua, color de piel, etnia, sexo, ideología, etc. por mucho que algunos se empeñen en dividir.

A veces me pregunto por qué en las malas se une la gente. Por qué cuando ocurre una desgracia es tiempo de discernir qué es lo que necesitas, quiénes están ahí, quiénes te apoyan, quiénes te quieren. ¿Por qué no al contrario?

En este tipo de situaciones somos vulnerables. Y quizás sea eso. Quizás estemos tan acostumbrarnos a vestirnos con capas, con sonrisas fingidas y sentimientos bloqueados que cuando pasa algo así se quiebra el disfraz y sale a reducir quién somos en realidad.

Porque estoy harta de escuchar que en la humanidad se va a pique, que tanto mal, tanto odio, tanta avaricia está acabando con el mundo. Que no discuto que no sea cierto. Pero me parece injusto. Por todas esas personas que se arriesgan cada día por hacer del mundo algo mejor, por todas esas enfermeras y enfermeros, médicos, transportistas, limpiadores, comunicadores, artistas, por esos padres que inventan mil historias para que sus hijos se entregan, por los vecinos que cuidan unos de otros, por ti y por mí.

Quizás esta vulnerabilidad nos ayude a aclarar algunas dudas. Quizás ante el desconcierto general por el futuro, nos alivie el establecer una base sólida con lo que de verdad es importante: familia, amigos, salud. Que cuando todo acabe, estemos preparados para enfrentarnos a lo que sea un poquito más unidos, en un mundo que necesitaba un respiro.

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