Adios, telón

Música en relatos, Opinión

No sabía cómo empezar.

Pensé en recordar años anteriores, en hablar de la actividad de teatro y todo lo que ha sido capaz de aportar a cualquiera de nosotros.

Luego quise hablar de pequeñas cosas, apenas sin ningún valor, que representaban algunos de los mejores momentos del curso: las luces cegadoras de los focos, las cortinas que se atrancan a mitad de escena, los garabatos en la utillería (con el sharandonga cuchiviri cuchiviri), los dibujos, los sitios estratégicos donde suenan menos los tablones de madera, el corazón en la pared que se confunde con un bicho, el mundo del subsuelo y sus espejos rotos, nuestro amigo del baúl, secuestrado y atado a la silla, las escaleras hacia al cielo de los focos, la música de discoteca…

Y sin embargo, la principal razón por la que he seguido en teatro estos tres años ha sido por las personas, y para una a la que le cuesta exponer sus sentimientos abiertamente no puedo dejar pasar esta oportunidad para daros las gracias.

  • Gracias Miguel Ángel, por confiar en mí desde el primer año, por ser de los primeros en verme detrás de mi timidez, por tu pasión por el teatro, por tu serenidad, por plantearnos preguntas, por enseñarnos que estar bien a secas, no es una respuesta válida, porque sabías que esto iba a salir y apostaste por nosotros. Gracias por estos tres años, porque con todo, sin ti, no habría sido lo mismo.
  • Gracias César, por responsabilizarte de Lloyd, por tu talento y tu predisposición a venir a salvarnos en el último momento. Por ser ‘el maestro’.
  • Gracias Naomi, porque eres una luchadora y porque al final, coges, te levantas, sonríes y vas hacia lo que quieres. Sin miedo. Porque, al mismo tiempo, eres una de las personas más sensibles que conozco. Gracias por tus ganas, tus ánimos y tus animes, gracias por tu amistad incondicional, tu originalidad. Ojalá ser un poco más como tú.
  • Gracias Gonzalincho, veinteañero, porque este curso he aprendido de ti. Porque te admiro. Porque pase lo que pase, sé que no me faltarán selfies tuyas en el móvil, porque te importa tu alrededor, a veces demasiado, por tus canciones y tu confianza, porque eres un cisne que se cree patito y por tus parábolas de profeta del medievo, porque nunca acaben, por favor.
  • Gracias Mireya, por ser mi confidente cuando no sabía a quién acudir, por tus consejos, tus ánimos, por tu corazón y preocuparte por cada uno de nosotros, aunque eso te dejara con dolores de cabeza. Porque eres mucho más que la chica trabajadora, constante y sensata que dicen, eres puro sentimiento. Eres mi hermana.
  • Gracias Víctor, bro, granaíno, por animarte a venir a este alocado grupo de teatro. Porque cuando se habla contigo, hay algo en la manera en la que escuchas o miras que hace que la otra persona se sienta bien. Por tu curiosidad por el mundo y por las personas, por seguir conociéndote.
  • Gracias Sergio, porque si bien es cierto que te dije que casi no me apunto a teatro porque me dabas miedo a principio de curso (entre otras razones) no te dije que al final, hablándolo con las chicas eras una de las razones por las que no lo dejé y volvía cada lunes a pesar de los dramas, por tu ingenio y bromas, por hacer que todo mejorara.
  • Gracias Nuria, pequeña luz que titila con fuerza cuando quiere. Porque quieres hacernos sentir bien a todos. Gracias por tu espontaneidad, por tu cariño, dulzura, porque te creas que eres tan buena como te decimos. Por tus locuras y abrazos, por ser– literalmente– mi apoyo cuando me tiro hacia atrás con ojos cerrados.
  • Gracias Guille, porque en un momento donde casi tiramos la toalla, vienes y nos ganaste a todos. Por tu talento con el teatro, el piano y porque sigamos descubriendo más talentos. Por más paseos a ciu para ver conejos a las cinco de la mañana, más historias random de canciones y más lunes de black stories.
  • Gracias María, por animarte a venir a teatro. Por lanzarte de lleno y disfrutar, por ser la razón que nos guía en nuestras dramáticas conclusiones, por tus confesiones a última hora del estreno, porque si nos dan a elegir entre seguir ensayando sin representar o acabar, sabrías qué elegir. Gracias por ser familia.
  • Gracias Darío, ¿o era Óscar?, por tu ingenio, tu constancia y por estar ahí a pesar de la incertidumbre de no saber si te tocará salir o no, que eso ya dice mucho. Porque cada vez aprendemos más de ti, por más noches en La Copita y más juegos de asumir cosas de la gente, porque no muera la tradición de los lunes de juegos.
  • Y mención especial a Mari, gracias. Por estar ahí, no solo de reposa brazos, sino de apoyo moral, dando ánimos, riendo y llorando con nosotros, dispuesta a hacer lo que fuera para que la obra no se cayera, siendo el eslabón firme de teatro.

Gracias a estos tres años, por el Espit Chupitos, las habitaciones de Katanga, el oso Phillip, el abrazo a final de primero del que nadie se quiso soltar, por las fiestas de segundo, por las historias de la casa rural, por las cenas aceitosas y el rock del Independance, por las pizzas en teatro de tercero, la resiliencia, por las cenas en el Berrospe, por ponernos a bailar en teatro a pocos días de representar, sin ningún motivo, agotados y pudiendo estar descansando pero prefiriendo quedarnos, por las risas, los abrazos y la emoción. Gracias por estos amigos, las conversaciones profundas o por ayudarme a entender mis rayadas sin motivo como si lo que viene antes es la razón o el sentimiento. Gracias por vuestras locuras, porque he crecido con vosotros, he madurado y me he ayudado. Gracias por ser aquello que primero se me viene a la cabeza cuando me preguntan por la etapa universitaria. Por ser aquello que siempre recordaré en el futuro cuando alguien mencione el Berrospe, el Aquinas, el teatro o la universidad.

No sé qué nos depara la vida, no sé qué será de nosotros pero sí sé que pase lo que pase estaréis siempre presentes entre mis recuerdos preferidos, y espero que hagáis muchas cosas para que pueda tener una excusa y entrevistaros en el futuro. Aunque nos quedan lunes de juegos por delante, alguna que otra fiesta y una escapada en julio a Granada, tampoco puedo dejar pasar la oportunidad de deciros que de verdad, pase lo que pase, podéis considerarme una amiga, para lo que necesitéis, cuando queráis, ¿vale?


4 comentarios en “Adios, telón

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