Semana Santa, ¿y por qué no?

Música en relatos, Opinión

Por fin.

Una semana libre.

Es cierto, muchos tenemos trabajos, exámenes y mil cosas por hacer pero, es innegable que las condiciones no son las mismas.

Por fin, los que están lejos vuelven a casa; por fin nos administramos nuestro tiempo, el trabajo y el ocio a nuestro gusto, por fin podemos descansar, aunque sea un poco, dejando de lado la rutina del día a día, nuestras preocupaciones, centrándonos en la familia, el descanso y para los más semanasanteros, las procesiones… ¿me falta algo?

Soy cristiana. Sé que a veces, esa información no está políticamente bien vista pero últimamente me da igual. Vivimos en un mundo donde encasillamos a las personas según mil parámetros distintos sin percatarnos de que las personas, como tal, somos diferentes, únicas e irrepetibles. O sea, está bien sentirse parte de un grupo, siempre y cuando seas consciente de que no todas las personas son iguales. Por ejemplo, soy cristiana sí, y practicante, pero también defiendo el movimiento LGTB, respeto a todas las personas diferentes a mí, la libertad de cualquier individuo siempre y cuando no coaccione la de otra persona, el derecho a decidir sobre tu propia vida conscientemente, y no digo que yo tenga la verdad absoluta, pero sí demostrar que cada persona es un mundo en sí misma.

El caso es, que desde pequeña me han tratado de enseñar que la Semana Santa era, como su nombre indica, Santa. Una semana de reflexión, de acercarse a la religión, de ver qué camino está tomando tu vida, de servirte como un empujón para el resto del año y los pasos ayudaban a adentrarme en ese sentimiento místico e intrigante que traía consigo la semana.

Pensándolo concienzudamente no es mala idea. Al fin y al cabo nos encontramos a mitad de jornada, de curso, casi de año… está bien tomarnos un descanso y reflexionar acerca de todo el torbellino de cosas que suceden en nuestra vida. Es hora de hacer las paces con nuestros demonios, de tender la mano a los amigos, de dejar ir aquello que te frene, de saltar de un puente hacia lo que de verdad amas, y si no lo sabes, de buscarlo, porque créeme, hay algo.

Es momento que dejes atrás tu orgullo, tus envidias, tus celos y empieces a amar a todo lo que te rodea, de valorar todo lo que tienes. Porque eres tan afortunado de estar leyendo esto a través de un ordenador o del móvil, de tener una casa y conexión a internet, de tener en tus manos el poder de, al menos, subsistir.

Pero no vale solo con subsistir, tienes que existir, tienes que vivir al máximo y para ello, necesitamos examinarnos internamente y ver qué cosas pasan por nuestro interior, de buscar metas y luchar por ellas, de cambiar el mundo, o al menos, el nuestro.

Al fin y al cabo, ¿Por qué no?

 

 

2 comentarios en “Semana Santa, ¿y por qué no?

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