Desde los ojos de un mirlo 2

Relatos

Es curioso ¿no? Los humanos, digo.

Sobrevuelo sus ciudades cientos de veces y de vez en cuando no puedo evitar acercarme a ellos. Observarles fijamente. Aprender de sus comportamientos. Descubrir su parte animal pero ver que no son como el resto de nosotros, no. Es como si tuvieran algo más.

Y podría enumerar cantidades de ejemplos.

Ahí abajo, en el segundo piso de la casa marrón vive una madre que se le ha saltado las lágrimas al enterarse de que un chico en Andalucía murió de cáncer. No paran de hablar de ello, ¡si no se conocían! ¿por qué sienten pena? Entiendo que se le llame héroe por ser un luchador pero no entiendo su pena, ¿es eso lo que llamarán empatía?

Pero hay ejemplos peores. Una vez mientras descansaba en el alfeizar de una ventana vi como en una casa el progenitor gritaba y tiraba muchos aparatos que habían en la habitación mientras la mujer lloraba asustada sin saber como controlarlo. Era una furia solo comparable con la de los lobos cuando se metían con su manada. Solo que al contrario. Era él quien asustaba a la suya propia. ¿Por qué? ¿Por qué alguien que había logrado tener una familia le insultaba de aquella forma? ¿Por qué alguien en su sano juicio sería capaz de ir en contra de su propia familia?

Habían cosas que simplemente era incapaz de entender.

Planeé en el aire y aterricé en el suelo para picotear algunas mijillas de pan que recién se le había caído a un niño.

– Eres un dramático ¿lo sabes no? Dándotelas de chulo, queriendo tener siempre el control, no importa a qué precio. ¿Tan difícil es que vengas y lo hablemos? Si no importa lo que decidas al final, todo estará bien, te lo prometo, pero vuelve. Vuelve y deja de comportarte como si fueras un crío.

Levanté la cabeza y avancé un poco para ver qué sucedía. Una señora de aproximadamente cuarenta años hablaba por teléfono. La conversación no se extendió mucho puesto que fuera quien fuese con quien estuviera hablando le colgó.

– Si es que no sé ni por qué me preocupo- soltó en voz alta- criar hijos para esto.

– Vamos cariño, entiéndele. Está en esa edad en la que todo le da igual. Se ha cabreado porque le dijiste que no te gustaba algo que para él ahora lo es todo, ser artista- el hombre que acababa de hablar, que de seguro era el padre hizo que la mujer se calmara.

– E irse de casa fue lo más sensato ¿no?

– Está en casa de Lucas, sus padres nos cuentan cómo está.

– Aun así. Si yo puedo entender ese ansia de libertad y querer explorar el mundo y pintar grafitis y cuadros y lo que sea. Si es lo que le apasiona puedo llegar a entenderlo o quizás no, pero puedo aceptarlo. Es solo que necesito que me lo diga él. Comunicación Luis, eso le falta a nuestro hijo.

Giré la cabeza extrañado.

Comunicación.

Yo también me comunico con mi familia y sin embargo, en los humanos la comunicación va más allá. No son simples palabras o acciones las que les sirven como medios de comunicación. En ellos importan más variables: los silencios, las miradas, las risas, los abrazos, los secretos… casi todos los humanos son vehículos de información de lo que se encuentra en su interior. Información que sutilmente van mostrando a determinadas personas.

Entonces me di cuenta. Era la falta de comunicación o el mal entendimiento de esta el producto de la gran mayoría de sus problemas.

 

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4 comentarios en “Desde los ojos de un mirlo 2

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